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La Fundación Tripartita, como todos sabemos, se esmera mucho en aspectos administrativos de la formación y en confundir la calidad de la formación con la opinión de los alumnos. Sigue sorprendiéndome que en su web podamos encontrar un procedimiento detallado sobre cómo gestionar las encuestas de satisfacción del participante pero no una guía sobre cómo detectar una necesidad de formación o sobre cómo redactar objetivos de formación.

En una entrada reciente (si quieres leerla haz clic aquí) escribimos sobre cuáles son las categorías de causas que pueden dar origen a una necesidad de formación. Decíamos que son tres: el no-saber-hacer (que es distinto al no tener información para poder hacer) y el no-poder-hacer cuando ese “no poder” proviene de una barrera interna de la persona en cuentión. La identificación de una necesidad de formación nos determina el punto de partida, el lugar donde actualmente está esa persona, desde el punto de vista de su cualificación, competencia, formación o desarrollo (que no digo que sean equivalentes, pero cualquiera me sirve).
Foto tomada de Flickr bajo licencia CC, autor "superkas83".

Foto tomada de Flickr bajo licencia CC, autor "superkas83".

Cualquier estrategia formativa debería servir para recorrer el camino que hay desde dicha situación actual a la situación objetivo o meta. Personalmente pienso que la etiqueta “objetivos de formación” es inadecuada pues, como toda etiqueta, simplifica quizá en exceso el concepto que subyace. Propongo decir “objetivo de desempeño profesional”. Quiero decir con ello que la primera dificultad y error al formular objetivos de formación es que, precisamente, al declarar que son objetivos de formación pierden de vista que, en el fondo, son objetivos de correcta ejecución de una determinada tarea en un determinado contexto laboral.  De hecho, cuando leemos los objetivos propuestos por la mayoría de consultoras y formadores en sus cursos comprobamos que se redactan en términos de lo que va a suceder en el aula (o durante la formación) y no en términos de lo que será capaz de hacer esa persona en su puesto de trabajo.  Al alumnado le debería importar poco lo que suceda en el aula, siempre y cuando lo que haga distinto como consecuencia de ello aumente su éxito laboral. Es como en una intervención quirúrgica: poco importa lo que te ocurra en el quirófano, lo que importa es si al final del postoperatorio estás curado o no. El objetivo de una extracción dental no es aplicar anestesia, no es situar la lámpara de modo que no deslumbre al paciente, no es aplicarle al paciente una intervención médica siguiendo las mejores prácticas clínicas  y no es colocar el aspirador para que no se salgan las babas. El objetivo de una extracción dental sería (por ejemplo) resolver  una caries que ha penetrado profundamente y que llega a la raíz del primer premolar superior izquierdo. De esa caries concreta, de ese diente concreto, de ese paciente concreto.

Curiosamente admitimos como objetivo de formación objetivo de desempeño que se diga “Ejercitar a los participantes en las habilidades, métodos, técnicas y herramientas para la dirección de sus proyectos siguiendo las mejores prácticas profesionales” y, en cambio, nos parce estraño decir que el objetivo es “que la final del curso el alumno sepa nombrar y definir las fases de un proyecto segun el PMI sin cometer errores y sin ayudas” .

Otro error que impide una correcta redacción de objetivos de formación y que se relaciona con lo dicho es la incapacidad de la organización de poner en relación los objetivos de formación  objetivos de desempeño profesional con los procesos de negocio. Esto se ve muy rápido cuando preguntas a un cliente para qué quiere hacer una formación o qué espera obtener como resultado de la misma; normalmente solamente son capaces de contestar generalidades ambigüas, pero no cosas concretas del tipo “hacer que el ratio “x” aumente en tres unidades en el plazo de 6 meses”. Si preguntas a un Director de RRHH o de Formación para qué ha organizado un curso de liderazgo entre sus mandos intermedios, te dirá que para que sepan cómo aumentar la adhesión de sus equipo al proyecto (por ejemplo). Y si inmediatamente preguntas ¿en qué indicador del sistema de control de la gestión se verá reflejada esa mayor adhesión? lo normal y lo más frecuente es que no sepan contestarte. Quien es capaz de respoder este tipo de preguntas, será capaz de argumentar su presupuesto anual de formación sin tener que mentar para nada el tema bonificaciones.

¡¡¡Qué maravilla poder escuchar al director de formación decir  “he contratado una acción de formación que mejorará el ratio “x” en 3 puntos en 6 meses; eso supone un aumento del margen operativo hasta fin de año de 15000€ y la inversión real neta de esa acción formativa es de 850 € una vez que nos apliquemos su bonificación”!!!

En resumen, las dificultades para establecer objetivos de formación pueden estar en relación con uno o más de los siguientes errores:

  • confudir cosas que pueden resolverse mediante formación con cosas que no pueden resolverse mediante formación

  • pensar en los objetivos de formación como si no estuvieran relacionados con el correcto desempeño de un puesto de trabajo

  • no poner los objetivos de formación en relación con indicadores de gestión existentes en la empresa.

 

José Carlos Amo Pérez.
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Foto tomada de Flickr bajo licencia Creative Commons, autor " Universidad Europea de Madrid"

Foto tomada de Flickr bajo licencia Creative Commons, autor " Universidad Europea de Madrid"

Este pasado verano ha sido publicada una Orden que ha pasado casi desapercibida, sin pena ni gloria diría yo. Creo que solamente se ha echo eco Juan Martínez de Salinas en su blog (al menos que yo sepa). Se trata de la Orden EDU/2278/2009, de 13 de agosto, por la que se convocan ayudas para la matrícula en un Master oficial por parte de titulados universitarios en situación legal de desempleo.

Las ayudas tienen una doble finalidad, a saber:

 1. Se convocan ayudas destinadas a financiar los gastos derivados de la matrícula en un Master oficial cursado en una universidad pública, dirigidas a titulados universitarios que se encuentren en situación legal de desempleo y que tengan reconocido el derecho a percibir la correspondiente prestación económica.

2. La finalidad de las ayudas es mejorar las cualificaciones académicas por la vía de completar y actualizar los niveles formativos de los destinatarios y favorecer la incorporación al mercado laboral de los titulados universitarios que temporalmente han perdido la condición de empleados.

Y los aspirantes deberán cumplir una serie de Requisitos, en concreto:

a) Tener nacionalidad española.

b) Haber nacido entre el 1 de enero de 1969 y el 31 de diciembre de 1983.

c) Estar en posesión de un titulo oficial universitario.

d) Encontrarse en situación legal de desempleo.

e) Tener reconocido el derecho a percibir prestación o subsidio de desempleo en la fecha de finalización del plazo de presentación de solicitudes y no haber expirado en esa fecha el período durante el cuál tiene derecho a su percepción.

f) Estar matriculado en el curso 2009-2010 en un curso completo de máster oficial, de acuerdo con el correspondiente plan de estudios, impartido por una universidad pública.

El texo de la orden recoge adicionalmente que las ayudas se adjudicarán de forma inversamente proporcional a la renta per cápita del solicitante ponderada con un coeficiente corrector en función de la edad del solicitante. 

Esta convocatoria genera en mí una opinión totalmente negativa de la misma y muy crítica en lo referente a la “filosofía” que subyace a estas ayudas. En concreto lo que no me gusta es:

1.  Que esté dirigida únicamente a Titulados Universitarios. Me pregunto si un Titulado en Formación Profesional está más protegido frente al riesgo del desempleo.

2. Indirecta y tácitamente la convocatoria admite que los recién titulados por la Universidad Pública salen de sus estudios con una formación incompleta y desactualizada. El razonamiento es sencillo: el límite de edad permite que se presenten personas de 26 años de edad, es decir, recién salidas de la Universidad. Añádase a ese dato el que la convocatoria dice expresamente “La finalidad de las ayudas es mejorar las cualificaciones académicas por la vía de completar y actualizar los niveles formativos de los destinatarios”. Tácitamente se admite que los recién titulados salen de la Uni con una preparación incompleta.

3.  La edad de los solicitantes está limitada al rango de 26 a 40 años. Me alegra saber que las personas mayores de 41 están libres de riesgos de quedarse desactualizdos y sin empleo. Nunca entendí estos “cortes” en la edad de la gente.

4.  Tampoco entiendo por qué se limita a personas en situación de desmpleo y que cobren la prestación. Me pregunto: los desempleados que ya no cobran ¿no son hijos de Dios? ¿Los empleados en riesgo de quedar en paro tampoco lo son?

5.  Sólo se ayuda a cursos tipo Master y sólo si los imparte una Universidad Pública. Me pregunto ¿si quiero hacer un doctorado? ¿si quiero hacer un PDG? ¿Y si prefiero centros privados sean o no universitarios? ¿Y si la Universidad pública no ofrece el tipo de Master que yo busco? ¿Y si los Masters de la Universidad pública resulta que no actulizan mis conocimientos arreglo a lo que demanda el mercado laboral?

6.  Baremos por renta per cápita y por edad. ¿Qué tendrá que ver la renta per cápita de una familia con el grado en que sus conocimientos están desactualizados? Ejemplo: familia A con renta per cápita de 1400 € al mes y familia B con 1200 € de renta per cápita. El aspirante de la familia A es un Licenciado en Geografía en el año 1981 que ha trabajado desde entonces como programador Cobol en un equipo AS400 en una empresa textil que acaba de cerrar. El aspirante de la B es un Teleco superior titulado en el 2004, MBA y bilingüe que ha pactado su salida con la empresa para tomarse un año sabático mientras hace otro máster. ¿A que mola?. 

7.  Y cuando todos tengamos nuestro Máster ¿en qué será distintivo tener un Máster?

José Carlos Amo Pérez.

Ese hubiera podido ser uno de los slogans para publicitar de modo impactante una importantísima noticia en el mundo de la Formación Continua que ha pasado casi desapercibida. Es una importante noticia ya que de algún modo estrecha más la relación entre los subsistemas de formación en nuestro país.

El pasado día 17 de Julio fue publicado en el BOE el Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral. El texto completo puede verse desde aquí. Este Real Decreto crea un puente entre el subsistema de formación continua no reglada y el subsistema de formación profesional reglada. Dicho de una forma simplista y quizá burda el puente permite obtener titulos propios de la FP reglada, cursando formaciones no regladas y/o demostrando suficiente experiencia profesional práctica.

Siendo más exactos: el objetivo de este RD es fijar los requisitos necesarios para la evaluación y acreditación oficial de las competencias profesionales adquiridas por las personas a través de la experiencia laboral o de vías no formales de formación y establecer el procedimiento. Así mismo el RD establece el procedimiento para hacer efectiva dicha acreditación así como los efectos de esa evaluación y acreditación de competencias en todo el territorio del Estado.

En el texto se define “vías no formales de formación” como aquellos “procesos formativos no conducentes a acreditaciones oficiales”. Dicho de otro modo: es el primer paso para que la formación recibida por las personas en sus empresas, junto con su experiencia laboral, pueda ser evaluada y, como consecuencia (si es superada la evaluación) asimilada a una titulación oficial.

Hay que decir que el “metro” de medida, el referente, en este proceso de evaluación/acreditación es el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.

El proceso de evaluación y acreditación consta de 3 etapas:

Etapa de Asesoramiento: la persona que desee acceder a la acreditación de su experiencia y/o fomación informal recibirá ayuda y asesoramiento previo al proceso que le ayude a preparar con garantías el mismo.

Etapa de Evaluación: es la etapa en la que se examina si la persona domina dichas competencias profesionales. El texto del RD da orientaciones generales sobre el tipo de pruebas o exámenes que se podrán usar en el proceso y dice “la observación del candidato o candidata en el puesto de trabajo, simulaciones, pruebas estandarizadas de competencia profesional o entrevista profesional”.

El resultado de la evaluación de la competencia profesional en una determinada unidad de competencia se expresará en términos de demostrada o no demostrada.

Etapa de Acreditación y registro de las competencias profesionales: una vez evaluada a la persona candidata y “demostrada” su competencia se procede a acreditar oficialmente que esa persona posee competencia en determinada materia. Esta acreditación y registro es en definitiva el puente entre el mundo del aprendizaje informal y el mundo de las titulaciones oficiales (Formación Profesonal Reglada y Títulos Universitarios).

¿Qué problemas le veo a este RD? pues fundamentalmente tres:

La primera es que el despliegue es “territorial”, de modo que los criterios pueden diferir (aunque solo sea en matices) de una CCAA a otra.

El segundo es que el Catálogo Nacional de Cualificaciones solo tiene desarrollados los niveles de competencia 1 a 3 pero no el 4 y 5. Por tanto se limita la “convalidación” de compencias a titulaciones de Formación Profesional, quedando de hecho fuera del sistema las titulaciones Universitarias.

Dado que hay una estrecha relación entre las vías no formales de formación y la Fundación Tripartita (FTFE), ésta última debería hacer un esfuerzo de adaptación y de ampliar sus miras. Eso significa contemplar modalidades de formación “no habituales” (formación en el puesto de trabajo, seminarios y conferencias, webinars, mentoring, etc.)

Evidentemente existen también ventajas claras. Las más destacables para mí son:

La formación continua via Fundación Tripartita (FTFE) puede verse potenciada, “profesionalizada” o “valorizada”, sobre todo desde el punto de vista de las personas participantes. Cursos hasta ahora percibidos por los y las participantes como “sin importancia” pueden significar el acceso a una titulación oficial.

Otro punto fuerte del proyecto es que debe estar implantado en un año. Acicate tras el retraso que llevamos en la materia (en Francia, por ejemeplo, los conceptos de “formación a lo largo de la vida” –formation tout au long de la vie- y “formación informal” llevan al pie de medio siglo de uso habitual).

José Carlos Amo Pérez.